¿Pero cuantos libros tengo en casa?

Hay personas que compran los libros por metros. Suelen ser parejas que amueblan un piso o apartamento y en el salón junto a la tele les sobran varios metros de estantería, y se llegan a la librería del barrio a comprar pongamos por caso metro y medio de libros a ser posible todos iguales, y cuando digo iguales me refiero a mismo tamaño y encuadernación. Una colección de libros, de los que la temática les da igual, pues de lo que se trata es de llenar ese espacio vacío tan feo que hay en el salón al lado de la tele.

Luego los libros ni los han leído, ni los leen, ni tienen el más mínimo pensamiento de leerlos. Yo que soy un impertinente de los de cuidado, cuando no me queda más remedio que visitar esas viviendas donde se comete semejante atentado contra algo tan enriquecedor como los libros, suelo hacerles un montón de odiosas preguntas sobre los mismos, como por ejemplo ¿cual me recomendarías de todos estos? ¿tienes algún otro de este mismo autor? y similares. La cara que ponen los moradores de la vivienda, es digna de ser inmortalizada mediante la cámara del móvil, aunque por respeto no lo haga.

Algunos dirán o pensarán que eso mismo podría aplicarse en mi caso, pero son personas que ignoran, inventan y se equivocan: tengo el placer de haber leído y en algunos casos releído todos los libros que tengo en casa, a excepción quizá de la biblia. Único libro que reconozco aún no he sido capaz de leer del tirón. Y siendo sinceros, tampoco me he leído del tirón el diccionario, pues su función no es precisamente la de ser leído como si de una novela de Reverte se tratara.

¿Mi truco? Me dejo recomendar por los criterios de selección que me proponen los libros de Signo Editores. Que de momento, están acertando con sus recomendaciones de lectura.

Como distinguir las buenas obras editoriales

Llegamos a nuestra librería favorita y algunos como yo, nos tiramos horas tratando de encontrar las mejores obras, aquellas que hagan que las releamos una y otra vez, pues de buenas que son, en cada lectura encontramos algo nuevo, algo apasionante que nos llame la atención y que el disfrute no decaiga sino que en su lugar se acreciente.

Hay empresas que promocionan sus obras literarias con innovadoras campañas en los puntos de venta, y así llegan a los lectores que como yo, nos mantenemos fieles a las librerías tradicionales de toda la vida, lugares en los que pedir consejo a nuestro librero de cabecera sobre determinados temas o autores, y cuya recomendación hasta ahora ha sido ejemplar. Y es lógico, pues es el profesional más cercano, alguien que lleva lustros aconsejándonos sobre perlas literarias que a nosotros tal vez se nos hubieran pasado por alto.

Por contra otras editoriales presentan sus obras en fiestas o acontecimientos sociales, donde el eco mediático está asegurado llevando por ejemplo a un famoso, o el tristemente célebre por ridículo “yo he venido aquí a hablar de mi libro” que reconozco tuvo su gracia, pero que causó exactamente el efecto contrario. Algunos lectores que como yo tal vez lo habrían comprado, lo pusimos en nuestro punto de mira para precisamente no comprarlo y a ser posible ni leerlo. Es lo que tiene ser puntero en algunas formas de promoción.

Ahora que lo que se lleva la palma en cuanto a promoción de una buena obra, es cuando la empresa editora como por ejemplo las obras de Signo Editores, incentiva la compra con descuentos de lanzamiento o promociones que como diría el padrino, son ofertas que no podemos rechazar, puesto que conocemos la calidad y el servicio. Ya lo acompañan de un precio adecuado y tenemos un trío ganador, que los que disfrutamos de la lectura sabemos apreciar.

¡Y hay que estar al tanto de esas ofertas!