Libros y literatura financiera

Recuerdo que el primer libro relacionado con el sector financiero que leí, trataba sobre cuestiones que el sector asegurador no quería que se supieran sobre el mismo, para así poder seguir ocultando sus tejemanejes a la ciudadanía. Hoy las conversaciones de barra de bar sobre bancos, banqueros y demás ralea son de lo más común gracias a los escándalos financieros que día si y día también leemos en Internet.

Incluso algunos profesores de economía publican gracias a empresas de edición y autoedición de libros como por ejemplo Ediciones Albores, sus impresiones sobre un sector en donde lo que menos prima es la transparencia informativa. Yo suelo criticar mucho a los economistas, pues es una ciencia tan inexacta que tienen que explicar las cosas a posteriori. Para eso necesitamos historiadores, no economistas. Y si fueran tan buenos como dicen ser, tendrían buenos coches, buenas casas y el dinero les saldría por las orejas. Pero no, y si lo tienen, no lo aparentan.

Otra cosa que está de moda por parte de las entidades financieras y además porque es una obligación legal, la de publicar en papel sus balances, memorias, cuentas de explotación e informes de la auditoría externa que anualmente han de pasar. Y encargan tantos ejemplares que hasta se los dan a los clientes que los piden y también a los que no los piden. Antes ibas al banco y lo normal es que salieras de allí con un lote de sartenes o edredones, ahora sales con varios libros que no entiendes y que probablemente nunca leas.

Por supuesto que en los bancos también puedes adquirir como se ha hecho toda la vida, enciclopedias de los más variados temas, pero no me refiero a este tipo de libros, sino a los que te regalan ellos, ¡que ya es raro que un banco te regale algo!

Webs y aplicaciones de banca online

Cada vez son más los bancos que nos permiten operar con ellos vía Internet y sobre todo a través del teléfono móvil. Pero ¿qué ocurre si perdemos o peor aún, nos roban el móvil? Yo por si acaso para operar con mi banco, utilizo un segundo móvil que tengo siempre en casa, y siempre apagado excepto cuando voy a hacer alguna operación bancaria. Hago lo que sea, y de inmediato vuelvo a apagarlo. Llámame paranoico si quieres, pero el que yo sea paranoico, no significa que no haya una conspiración contra mi, como bien aprendí en una serie de investigación estadounidense.

Desde que hace ya un par de años decidí tener un móvil exclusivo para las operaciones bancarias, varios amigos han copiado mi idea por motivos al igual que yo, exclusivamente de seguridad. Adquirir hoy un teléfono móvil de segunda mano es de lo más fácil, cómodo y rápido, y a unos precios imbatibles (y quien dice comprar dice vender, que es igual de fácil). El no hacerlo así, es arriesgarse a que un ladrón te vacíe tus cuentas, además de haberte quitado el móvil. Lo segundo no puedes impedirlo, pero a lo primero basta con echarle un poco de imaginación, para que tu dinero siga a buen recaudo.

Cierto. Estás pensando en que hoy muchos bancos cuentan con una serie de comprobaciones adicionales, para impedir el uso fraudulento de un móvil que bien pudiera haber sido robado en estos mismos instantes, pero por si acaso no está nada mal el poner algo de nuestra parte para evitar, impedir o al menos limitar esa posibilidad, ya que el dinero al fin y al cabo, es nuestro.

Y cuanto más difícil se lo pongamos a los amigos de lo ajeno, mucho mejor para nosotros, por más que muchos opinen que hoy los ladrones están al otro lado del mostrador.